Levante-EMV.com (por Enrique Herreras)
"Lo primero que irradia del baile de María Pagés son los largos brazos y los latidos que producen sus movimientos, capaces de los mil y un círculos concéntricos. Unos braceos extraordinariamente precisos, hasta el último nervio de los dedos. Una emisiones sanguíneas que culminan en todo el cuerpo y particulares gestos. Tensión y elegancia que irradia fascinación. Porque es así todo el espectáculo que nos ha presentado esta bailaora y coreógrafa. No hay azúcar añadido (espectacularidad) pero sí pureza y categoría. Un viaje a la semilla."
