Sevilla es un homenaje a su ciudad natal, creado en estrecha colaboración con José María Sánchez, en el que el baile de Pagés en solitario se alterna con un brillante trabajo coral. Si a ello se añade que está arropado por excelentes músicos y cantaores en directo --además de una bella y elegante escenografía y de un original y contemporáneo vestuario--, se llega a la conclusión de que Sevilla es uno de los mejores espectáculos de flamenco que se han ofrecido en Barcelona en los últimos años. Vista la respuesta del público al final del espectáculo, es fácil comprobar que llena al espectador de adrenalina.
La velada comienza con un vals de Shostakovich interpretado impecablemente por bulerías. A partir de ese momento, se suceden varios momentos geniales. Si se tuviera que apostar por un fragmento del espectáculo, sería imposible no referirse al final. Tras el tango Volver, de Gardel, que interpreta toda la compañía, Pagés transmite la belleza de la noche sevillana a través de la canción de Modugno Nel blu dipinto di blu. No hay adjetivos para expresar el cuadro que logra Pagés con su trabajo individual y con el de la compañía destilando el azul de la noche sevillana.
Todas sus intervenciones --sean con las catañuelas, con el mantón o con el abanico-- derritieron al público, que al finalizar el espectáculo palmeó y zapateó, convirtiéndose así en miembro espontáneo de la compañía.
CARMEN DEL VAL 05/08/2008 El país
