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Archivos July 2010

María Pagés, diosa del flamenco

06/07/2010 | Le Figaro | por Ariane Bavelier

MP-AUTORRETRATO-FONDO-NEGRO.jpgLa bailaora presenta, en Fourvière, «Autorretrato », con su Compañia, y «Dunas », un dúo con Larbi Cherkaoui.

 

Otros giran o taconean. En su caso, son los brazos. Baila gracias a ellos. «Me permiten  agarrarme, alejarme, replegarme contra mi corazón, volver de nuevo a mi cabeza. Ellos traducen mi modo mas  primitivo de expresarme», dice ella misma. Y así es, efectivamente, dominan todo su baile y parecen tener un poder de hechizo inagotable, no solamente entre el público, sino también entre otros artistas.

 

 

 Todo se explica a través de las manos en el baile de María Pagés. Aquí, en «Autorretrato.

 

 

10/07/2010/El Pais / Deportes

He crecido al lado del estadio Sánchez Pizjuán, en Sevilla, con cuatro hermanos varones donde primaba el fútbol sobre cualquier otro juego. Pero la primera imagen que me viene a la cabeza del Mundial es la de Maradona con su camiseta albiceleste y sus piernas poderosas volando sobre la hierba. Era el Mundial de 1986 y pensé: "Este hombre es un artista". Más allá de esta observación mía, millones de personas lo aclamaban salvando sus diferencias.

Lo sabemos, el fútbol es capaz de congregar a millones de personas y ponernos de acuerdo, gritar al unísono, llevar una misma bandera... Ahí está su poderío. Habría que pensar que si somos capaces de ponernos de acuerdo en esta dimensión aparentemente simple, donde el objetivo radica en meter un balón entre tres palos, deberíamos ser capaces de lograrlo también en cosas que son extremamente importantes para el ser humano como son la supervivencia y la paz. Al fin y al cabo, nuestro mundo también es único y redondo y todos deberíamos estar tan pendientes de él como lo estamos del balón del Mundial.

Hay arte más allá del fútbol

MARTA CARRASCO /ABC DE  SEVILLA/ 03/07/2010

Hay vida ahí fuera, además de fútbol. Al menos eso es lo que pensamos las personas que casi llenamos la pasada noche del martes el teatro de la Maestranza para festejar junto a María Pagés el 20 aniversario de su compañía. Y para hacerlo fue la sevillana quien nos regaló a nosotros un presente de excepción: «Mirada».
María Pagés es de las bailaoras con personalidad propia, es decir, de las que sólo con ver su sombra, se sabe quien es. Algo así pensó Storaro, el director de fotografía de la película «Flamenco» de Saura cuando eligió retratar su silueta. La Pagés ha hecho con «Mirada» un ejercicio de la plástica del flamenco, forjando nuevos cánones. Con una eficaz compañía y una mejor música, Rubén Lebaniegos se lució en sus composiciones, María Pagés se paseó por el baile en el mejor estilo sevillano de la elegancia, el escorzo y la composición majestuosa del cuerpo y los brazos sobre todo lo demás.
Con una poesía, la bailaora sola en el centro de la escena, comienza el montaje que se va desarrollando en palos flamencos, con algunos efectos geniales como ese mantón que de virtual se convierte en real en manos de la bailaora, o guiños humorísticos, como un «autobús imaginario» en el que se mueven todos los bailaores por tangos. Genial.
Pero si hay que destacar algún momento emocionante sin duda la Seguiriya del olivo, donde homenajeando la leyenda mitológica de este árbol tan andaluz, la Pagés recrea con intensa elegancia y emoción, sin moverse del sitio, la prestancia del olivo hasta desentrañar su baile por seguiriyas con palillos. Un baile de estremecerse. No faltaron detalles el baile con «Casta Diva» o Lorca por fandagos y un paseo por bulerías, así como un añorante número, a la manera de programa de radio con la voz de Juan Diego, que recordaba otras creaciones, sobre todo, números de una de sus mejores obras, «El perro andaluz. Burlerías». Fue una noche mágica. Fuera, en la tierra, ganaba España. Dentro, en el arte, María Pagés. Ole

La sobriedad de la madurez

Diario de Sevilla|Rosalía Gómez | 30.06.2010

miradaprensa2.jpgMaría Pagés Compañía. Idea y dirección y vestuario: María Pagés. Coreografía: María Pagés y José Barrios. Baile: María Pagés, María Morales, Isabel Rodríguez, Eva Varela, María Vega, José Barrios, José Antonio Jurado, Paco Berbel, Rubén Puertas. Músicos: Ana Ramón e Ismael de la Rosa (cante); Rubén Lebaniegos, José Carrillo Fyty e Isaac Muñoz (guitarras); Chema Uriarte (percusión) y David Moñiz (violín) Iluminación: Pau Fullana. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Martes, 29 de junio. Aforo: Casi lleno.

La compañía flamenca de María Pagés ha cumplido 20 años. Algo poco usual para cualquier agrupación artística y un milagro para una compañía privada de flamenco. Por eso había que celebrarlo y María lo ha hecho del mejor modo: con un nuevo espectáculo atravesado de principio a fin por el baile.

Muchas son las coreografías, los bailes que Pagés ha ideado en estos años. Rompió moldes con La Tirana, nos hizo reír en Canciones antes de una guerra y se desnudó hasta emocionarnos en Autorretrato. Por no hablar de sus coreografías para la Compañía Andaluza de Danza. Tenía pues mucho material para hacer un buen collage conmemorativo. Pero su talante creador -en este momento la compañía tiene cinco espectáculos en repertorio- no le ha permitido detenerse a mirar el pasado, aunque su Mirada recoja, cómo no, la enorme experiencia acumulada.

ElCorreoWeb.es /Manuel Bohórquez, Sevilla

miradaprensa1.jpg

 

■Teatro de la Maestranza de Sevilla. Mirada.
■Compañía: María Pagés.
■Coreografía: María Pagés y José Barrios.
■Música Original: Rubén Lebaniegos, José Carrillo Fyty, Isaac Muñoz, María Pagés.
■Letra: Popular, García Lorca, Lebaniegos, Pagés.
■Aforo: Lleno.
■Clasificación: ****

María Pagés es desde hace años la gran coreógrafa del baile flamenco, o sea, la gran creadora. Dicen que a la de Triana le falta pellizco, alma, flamenquería, pero la verdad es que le pega unos torniscones al baile que cuesta entender a quienes la consideran un témpano.

No deja nada a la improvisación, pero es que no puede inventarse sobre la marcha una obra de arte como Mirada; se puede improvisar un desplante, una parada, una pose, una pirueta, pero no una obra de ingeniería flamenca. María Pagés es algo más que bailaora y coreógrafa: es una contadora de historias visuales que unas veces nos lleva a un tablao, otras a un café cantante del XIX, otras al cine y otras a la ópera o a un club de jazz neoyorkino. Pero eso hay que saberlo hacer y en esta obra, una vez más, la bailaora demuestra su gran sensibilidad artística para montar los bailes en una armonía perfecta con la música, las luces, el vestuario, la ocupación casi matemática del escenario, la maestría a la hora de mover el cuerpo de baile, como si se tratara de una obra de arquitectura en movimiento. ¿Eso es arte o no es arte? ¿O arte es levantarse las enaguas y soltarse el moño y darse una vueltecita por bulerías?