Kölner Anzeiger de Colonia/La Fuerza de una Mujer
Flamenco: La "Compañía María Pagés" entusiasma en la Opera de Colonia.
De Marianne Kolarik
Ella lo es todo en una sola persona, seductora, irónica, divertida: La bailaora de Flamenco María Pagés muestra sus diferentes caras en "Autorretrato".
Desde hace 20 años ya gira la Compañía María Pagés, y desde entonces también es considerada como una de las primeras en su campo.
El AUTORETRATO, con el que se ha presentado en la Opera de Colonia, nació de una iniciativa del conocido coreógrafo Mikhail Baryshnikov - una obra de danza-teatro, que la bailaora de Sevilla ha escrito en su flexible cuerpo.
Junto con su compañía de ocho bailaores y seis músicos demuestra con cada uno de sus movimientos la fuerza de una mujer, que ha atravesado los altos y los bajos, para llegar finalmente a la Levedad del Ser.
Son, en primer lugar, los espejos que sirven de bastidores, en los que los bailaores se multiplican por dos, así evoluciona la Mirada hacia la propia Psique más tarde en un juego de cuerpo doble, en el cual las diferentes facetas de una forma se hacen visibles, y así nace un Autorretrato con los recursos de un dominio del cuerpo extraordinario, que entre otros, se nutren de la presencia y la fuerza expresiva de los bailaores y bailaoras que la rodean.
Atracción y desprendimiento son los dos gestos, que María Pagés yuxtapone soberanamente. Con lo cual es su logro, liberar el Flamenco tradicional de sus estereotipos,, despojarlo de su más fastidiosos agarrotamientos y otorgarle una sensualidad centelleante de erotismo.
Cuando abre sus brazos, dando expresión a su visible alegría de vivir que llega hasta las puntas de los pies, recuerda a una Diosa India con cuatro brazos por lo menos. Intangible el virtuosismo con el que marca el ritmo aumentando hasta el staccato.
Incluso sin conocimientos de español se entiende el lenguaje de sus castañuelas: susurrantes y provocadoras, rumorosas, silbantes, risueñas, y camorristas -alegre y apacible les saca María Pagés las diferentes asociaciones.
Llena de propia ironía está por ejemplo una escena, en la que como una maestra pone a raya a sus pupilos.
Así se crea el retrato de una personalidad multifacética, que se va desenmascarando desde el fondo del canto y de la música. "Bailar me permite expresar lo que soy", dice de sí misma. Que el público está de acuerdo, queda comprobado al final del espectáculo: fogoso aplauso con ovaciones y con el público en pie incluido.
