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TEATROS DEL MUNDO

 Siempre he dicho que en el único lugar del planeta donde me siento una persona libre, en todo su amplio sentido, es en el escenario de un teatro. En este rectángulo especial, que se asemeja a las cajas de los magos, todo es posible.

Sol-Soleá

Siempre pensé que Soleá venía de Soledad y de pronto descubrí una nueva dimensión de este "palo" alrededor del que giran otros muchos de nuestro Flamenco.

Sola la Soleá, como el Sol, pero como el Sol su influjo es necesario y fundamental sobre el Universo que le rodea, alrededor del Sol bailan los planetas y alrededor del Sol bailaré por Soleá lo que en un día Machado iluminó con sus palabras:
Luz del alma, luz divina, faro, antorcha,
estrella, SOL.
SOL.
SOL-SOLEÁ.

(MaríaPagés)

PUBLICADO EN EL MUNDO 15/03/2008

Querido Fernando:


Quién me iba a decir a mí que una, que nunca supo distinguir un modelo de coche de otro, porque todos le parecían iguales, y que ha sido aspirante fallida a obtener el carnet de conducir, se iba a aficionar a las carreras de Fórmula 1, ese escenario desconocido.

No fueron los coches, desde luego, los que provocaron mi interés y alertaron mis sentidos. Los coches nunca me gustaron, ni me atrajeron; siempre me parecieron objetos faltos de estética, contaminantes, pesados y estáticos, a pesar de su función. Sin embargo, un poco por el interés de mi hijo Pancho y un mucho por ti, me convertí en una seguidora de las carreras, dispuesta a levantarme a las cinco de la madrugada de un domingo, como el próximo, o para verte en la salida del Gran Premio de Shanghai, por poner un ejemplo cercano.

Tú fuiste, Fernando, el artífice de mi encuentro con el automovilismo: tu personalidad, tu constancia, tu talento y tus éxitos en consecuencia despertaron mi curiosidad por un mundo casi inalcanzable para mí, para todos los españoles de mi generación, y de las anteriores, ajenas todas a un espectáculo que ahora devoramos.

De pronto, un español, asturiano (¡qué bien supiste promocionar a tu patria querida!), nos explica en una rueda de prensa en inglés -idioma bastante inalcanzable y asignatura pendiente también de muchos españoles de mi tiempo y de quienes nos precedieron- en qué consiste tu victoria. Y mira por donde, todos tus argumentos son perfectamente seguidos y comprendidos por personas como yo que, de coches, insisto, ni idea, ni ganas, antes.

La caja de cambios, las gomas -su temperatura y desgaste-, las escuderías, mecánicos, alerones, amortiguadores, fuerzas G, trazadas, zonas limpias y sucias, gasto de combustible... pasan a engrosar naturales nuestro vocabulario cotidiano y, por encima de todo, un joven, muy joven, con aire tímido, lento, rozando lo soso, es el más audaz, rápido y desenvuelto del mundo. Fernando, todos te admiramos. Me gusta tu seriedad y coherencia inalterables, a pesar de que te mueves en un mundo que yo imagino lleno de trampas; trampas que quizá afectaron a tu vida, pero no a tu aparente forma de ser.

Dicen que se toma cariño a una persona cuando sufres sus derrotas y te alegran sus triunfos. Tú eres, Fernando, el ejemplo claro del cariño y admiración que te profesamos muchos como yo, a pesar de que nunca cogeré un volante.

Un fuerte abrazo y éxitos.

María Pagés